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75 modelos
de 4 marcas
Sí, esto también es barefoot
Hay quien piensa que todo el barefoot es feo… pero no es así. Mira esta selección de calzado para cuidar tus pies y lucir a diario.
Espera, ¿qué es el barefoot?
Calzado con la forma de tu pie, para que se mueva libre, trabaje y se haga fuerte a cada paso.
Te contamos qué es y por qué gusta tanto.
¿Qué es el calzado barefoot?
Es calzado que deja que tu pie se mueva libremente y respeta su forma natural, en lugar de sujetarlo y amortiguarlo.
Diseñado para imitar la sensación de caminar descalzo («barefoot» significa descalzo en inglés), tiene estas características:
- Puntera ancha: con la forma de tu pie, para que los dedos puedan abrirse, extenderse y recuperar su forma natural.
- Suela fina y flexible: de 3 a 8 mm, tan flexible que puedes doblarla con las manos. Te deja sentir el terreno.
- Drop cero: la suela tiene el mismo grosor en la parte delantera y el talón, así todo el pie queda a la misma altura, como cuando estás descalzo.
- Sin soportes extra: ni plantillas con arco ni amortiguación de más; así son tus músculos los que hacen el trabajo.
- Ligero y bien sujeto: apenas pesa y queda firme en el talón, mientras los dedos van holgados.
¿Qué es el calzado minimalista?
Es calzado que reduce suela, drop o soportes respecto al convencional, pero sin llegar a todos los rasgos del barefoot: por ejemplo, con algo más de suela o de amortiguación.
También lo incluimos, por dos motivos:
- Hay quien lo prefiere: busca más espacio para los dedos y menos tacón, pero con algo más de protección bajo el pie.
- Es un buen paso intermedio: mucha gente lo usa como calzado de transición mientras sus pies recuperan fuerza y movilidad y se acostumbran al barefoot.
¿En qué se diferencia del calzado de siempre?
El calzado convencional intenta controlar el pie: lo amortigua, le sujeta el arco, le eleva el talón y le estrecha la puntera. Así el pie no puede trabajar, pierde fuerza y frecuentemente se deforma. El barefoot hace lo contrario: le da espacio y libertad para que sea tu pie el que trabaje de manera natural.
- Maximalista: mucha amortiguación, talón elevado y soporte. El zapato hace el trabajo por ti.
- Minimalista: menos suela, menos drop y menos soporte. Un punto intermedio.
- Barefoot: lo mínimo entre tu pie y el suelo, para una pisada más natural.
¿Qué beneficios tiene el calzado barefoot y minimalista?
Tus pies tienen músculos, y los músculos se hacen fuertes cuando trabajan. Con barefoot se ponen en marcha a cada paso, como cuando entrenas:
- Pies más fuertes: sin soportes ni amortiguación de más, los músculos de pies y tobillos trabajan y se fortalecen.
- Mejor equilibrio y postura: al pisar en plano, sin tacón, tu cuerpo se alinea y ayuda a reducir tensiones en espalda, rodillas y zona lumbar.
- Menos molestias: una pisada más natural y una puntera que no aprieta ayudan a prevenir problemas como los juanetes, los dedos en garra o fascitis plantar.
- Mejor movilidad: tobillos y dedos pueden moverse con más libertad.
¿El barefoot es para todo el mundo?
Para la mayoría, sí: el pie está diseñado para andar descalzo y el barefoot le permite funcionar de manera natural. Hay barefoot para hombre, mujer, niños y bebés, y para el día a día, el deporte o la montaña.
Es importante hacer una transición a la velocidad que cada uno necesite: muchos músculos volverán a trabajar después de mucho tiempo dormidos.
Si tienes dolor, una lesión o alguna patología en los pies, puede que el barefoot no sea el mejor calzado para ti: consulta con tu fisioterapeuta o podólogo antes de cambiar de calzado. No es un tratamiento médico.
¿Cómo empiezo a usar barefoot?
- Poco a poco: si siempre has llevado calzado convencional, cambiar de golpe puede sobrecargar músculos y tendones, como el de Aquiles. Empieza con ratos cortos y ve sumando tiempo, alternando con tu calzado de siempre.
- Camina antes de correr: deja el deporte para cuando tu cuerpo ya esté acostumbrado.
- Escucha a tu cuerpo: notar pies y gemelos trabajando es normal al principio; el dolor no. Si duele, baja el ritmo.
- Elige bien la talla: mide largo y ancho de tus pies, por la tarde y de pie, y compáralos con la tabla de cada marca: cada horma es distinta.





